Sistemas de Protección Contra Incendio

CONDICIONANTES DEL TIPO DE ESTRUCTURA EN INSTALACIONES DE ROCIADORES

Cuando se trata de diseñar naves industriales, especialmente aquellas que irán destinadas a un uso logístico, es de vital importancia que los técnicos que lo hagan tengan en cuenta los posibles condicionantes que suponen los rociadores automáticos, ya que hay ciertos aspectos que pueden llegar a encarecer de forma considerable el coste de dicha instalación y que quizás se podrían haber evitado en fase  de diseño.

¿Cuándo son necesarios los rociadores?

Es importante recordar que según lo establecido en el RSCIEI (RD 2267/2004), deberán instalarse rociadores automáticos en aquellos sectores de naves tipo C cuyo nivel de riesgo intrínseco sea medio y su superficie mayor de 2.000 m2, o cuando su nivel de riesgo intrínseco sea alto y su superficie superior a los 1.000m2. En el caso de las naves de tipo B el nivel de exigencia todavía es inferior, situando el límite en los 1.500 y 800 m2 respectivamente, siendo solo de 300 m2 en los almacenes tipo A de riesgo medio (los de riesgo alto están expresamente prohibidos). No son necesarios para los de riesgo bajo, pero en el caso de los almacenes, solo en casos muy concretos donde se almacenan productos muy concretos esto sucede (ojo a los embalajes, porque a veces el producto almacenado es incombustible pero no su embalaje, incrementando notablemente el valor de la carga de fuego). 

Para zonas de producción, el nivel es sensiblemente más laxo, permitiendo superficies mayores sin necesidad de rociadores. Además, el tipo de protección para este tipo de uso ya no representa un condicionante tan grande para el diseño de la nave industrial, y es este punto el que vamos a abordar en este escrito. 

¿En que aspectos los rociadores condicionan el diseño de las naves industriales?.

Es muy importante conocer los aspectos básicos cuando se trata de elegir con que tipo de rociador vamos a efectuar la protección. Las normas de diseño, tanto la armonizada a nivel europeo UNE EN 12.845 como las de reconocido prestigio NFPA 13 y FM, recurrentemente utilizadas en la ingeniería de PCI, están basadas en parámetros de diseño que quedan claramente definidos y que nos dictan los valores de presión y caudal con los que deberá trabajarse, ya que nos dan las posibles opciones para elegir el rociador más adecuado. Los más destacados y que más condicionan el diseño de estos edificios industriales son:

  • Altura de la nave: muy importante para poder decidir si se diseñará la protección con rociadores únicamente de techo, por norma general de menor coste y mucho más versátiles para posibles cambios en las configuraciones de las estanterías, o se deberá efectuar una protección con niveles intermedios. En función de la norma de diseño elegida, estos valores son significativamente distintos, y siempre se debe conocer el producto almacenado y el modo en que lo estará para evitar errores de enorme importancia en la fiabilidad de la protección.
  • Pendiente del techo: como norma general, no se deben diseñar almacenes cuya pendiente supere el 16%. Esta afirmación no solo se basa en la imposibilidad de usar rociadores tipo ESFR, al estar claramente no admitido su uso en la UNE EN 12.845. Se basa en lo que se recoge en la NFPA 13, donde expresamente indica que debe suavizarse la pendiente en almacenes si ésta es superior al 16%. El motivo es que inclinaciones de techo por encima de este valor provocan una gran dispersión del humo horizontalmente al llegar al techo, provocando con alta probabilidad que se disparen más rociadores de los que se establecen como máximo en las normas de diseño. Esto generaría, entre otros problemas, una necesidad de mayor demanda hidráulica de la disponible y por lo  tanto que el abastecimiento calculado e instalado fuera insuficiente.
  • Tipo de estructura: es fundamental respetar los condicionantes que constituyen los elementos estructurales cuando se diseña una instalación de rociadores. Los más importantes afectan tanto a la estructura principal como a la secundaria.
    • Portante: Cuando se pretende proteger el almacén con rociadores únicamente de techo, deben tenerse en cuenta fundamentalmente dos aspectos; el primero es la distancia entre los rociadores y las vigas y cerchas de la estructura portante, ya que influyen mucho en los patrones de descarga de los rociadores; el segundo, y de cierta relevancia, es el ancho de dichos elementos. Cuando el ancho de una viga supera los 60 cm, debe protegerse de forma expresa con rociadores adicionales en su cara inferior. El motivo es que ya se consideran lo suficientemente anchas como para que provoquen un efecto “paraguas” en la descarga del agua de los rociadores, similar al de, por ejemplo, los conductos de cierto tamaño, y eviten que la mercancía ubicada en su vertical se moje y por lo tanto no quede debidamente protegida.
    • Correas: es otro condicionante de alta relevancia cuando se pretende proteger con rociadores únicamente de techo. Cuando este tipo de subestructura tiene un canto superior a 300 mm, los rociadores se instalarán de tal forma que no queden dos correas sin ningún rociador entre ellas. Esto es debido a que se consideran lo suficientemente altas para provocar canales de recogida de humo de alta acumulación, evitando que los rociadores se abran de forma eficiente. Y es especialmente crítico en el coste de la instalación de rociadores cuando la distancia entre estas correas en pequeña, porque provoca un aumento muy significativo en la cantidad instalada.
  • Sistema de abastecimiento: es otro de los grandes condicionantes, pero no solo en el coste como siempre se tiende a asociar, sino que en muchas ocasiones lo es al espacio que se necesita para su ubicación. Es importante que si ya de antemano se determina que será necesario instalar rociadores, se tenga en cuenta el espacio que será necesario para alojar el conjunto formado por la sala de bombeo y el depósito, mucho más económico si se realiza aéreo en lugar de enterrado. Esto puede llegar a afectar no solo al espacio en sí, sino a pasos de vehículos, red de tuberías de acometida e incluso a aspectos estéticos del edificio.

Por lo tanto, y a modo de conclusión, siempre recomendamos que las ingenierías, arquitecturas o técnicos en general que diseñan naves industriales trabajen de forma conjunta con los técnicos especializados en diseño de instalaciones de protección contra incendio, y así poder llegar a una solución consensuada que evite sobrecostes innecesarios al proyecto.    

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